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jueves, 14 de marzo de 2013

Me dejaste sin locura (y sin cordura)

Podría comenzar a hablarte de lo bonitos que eran sus ojos aquella tarde de marzo o de la camisa extraña que llevaba cuyo estampado se asemejaba al del mantel de mi abuela, (no exagero, créeme). Pero cada vez que le decía lo horrible que era, ella siempre decía que había sido un regalo, no un regalo cualquiera, sino uno especial. Y luego dejaba la frase en el aire.
Siempre creí que había sido uno de esos detalles de alguno de sus chicos de una noche, o de ese que le robó el corazón y se lo partió en trocitos, (pero casi que prefiero pensar que fue uno de los de la primera opción).
Pero da igual lo fea que fuera esa camisa en marzo, lo alta que estuviera la música del coche que casi nos atropella mientras íbamos muriéndonos de la risa o la cantidad de veces que discutíamos todas las tardes. ¿Sabes por qué? Porque daba igual lo que se pusiera, por muy feo que fuera, ella siempre seguía siendo lo más bonito del mundo (tampoco estoy exagerando ahora). Daba igual lo poco que pudiéramos hablar debido a esa maldita música que nos traspasaba los oídos o lo que me chillabas cuando te enfadabas, a mi sólo me importaba seguir viendo tu cara cada sábado a las seis. Seguir comparándote con París cuando anochece, y seguir soñando con que amanecemos juntos a los treinta y pico, a los cuarenta, e incluso a los cincuenta.
Que ocurrencia, ¿no crees? Ahora estás demasiado lejos para oírme gritar que acabé tatuándome nuestro símbolo en el tobillo derecho,
que tú me hiciste llorar, 
pero también me enseñaste a vivir
Y estoy seguro de que ninguna lo habría hecho tan bien como tú lo hiciste. "Lo importante es dejar huella en la vida de las personas por las que pasas." Tú lo hiciste. Demasiado, diría yo. Han pasado ya diecisiete meses desde que cogiste el último tren que salía desde la estación de enfrente de mi casa, y el puto hueco que dejaste aún sangra por las noches cuando ve que tú no vuelves ni siquiera los cinco de cada mes. 

1 comentario:

Jessica R dijo...

¿Qué te voy a decir que no sepas ya? Ya sabes que tus textos tan perfectos son mi debilidad. Siempre que leo alguno hay una frase en particular que se me queda, en este caso ha sido: "Qué ocurrencia, ¿no crees? Ahora estás demasiado lejos para oirme gritar que acabé tatuándome nuestro símbolo en el tobillo derecho, que tú me hiciste llorar, pero también me enseñaste a vivir."
No sé que más decir, eres grande, Marta, tienes un don, en serio :)
Besos!

http://californiamadness.blogspot.com.es/

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