Cualquier salto al amor puede ser un salto al vacío, sólo depende del paracaídas al que estés colgado.
Y por eso es por lo que cualquier esquina con complejo de terraplén, y cualquier distancia con complejo de rascacielos, es una continua línea recta en la que los kilómetros no existen, y los únicos puntos que la forman somos nosotros.
Porque los paracaídas siempre llevan uno de emergencia por si el principal no te salva de la caída frenética, pero está claro que contigo es mucho más que innecesario.



